agradable

periferia

Posted in autores, censura, interferencia sexual, medicalización, política, tortura, violencia by jgtejeda on julio 17, 2009

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MICHEL FOUCAULT en Historia de la Sexualidad: niños demasiado avispados, niñitas precoces, colegiales ambiguos, sirvientes y educadores dudosos, maridos crueles o maniáticos, coleccionistas solitarios, paseantes con impulsos extraños: pueblan los consejos de disciplina, los reformatorios, las colonias penitenciarias, los tribunales y los asilos; llevan a los médicos su infamia y su enfermedad a los jueces. Trátase de la innumerable familia de los perversos, vecinos de los delincuentes y parientes de los locos. A lo largo del siglo llevaron sucesivamente la marca de la “locura moral”, de la “neurosis genital”, de la “aberración del sentido genésico”, de la degeneración” y del “desequilibrio psíquico”.___________ Es la misma idea que aparece una y otra vez respecto de los perversos: seres que se apartan del patrón oficial, constituido en este caso -siglo 19- por la sexualidad matrimonial. No es que se silencie su caso, por el contrario, se publicita mucho. Pero mientras más visibles se hacen más es el reproche, la segregación, el castigo, etc. Un poco como bajo la dictadura de Pinochet, en que el modelo oficial era el de quienes leían El Mercurio, sonreían a los militares (mejor aún si eran parientes), creían en el sistema económico neoliberal (mejor aún si prosperaban con él), iban a misa, llevaban un aspecto arreglado y contenido, etc., lo cual dejaba una amplia periferia de seres barbudos, con poncho, pertenecientes a ONGs, nostálgicos del socialismo, de los sindicatos, del folklore, del marxismo, de la política, de la libertad de expresión, etc., y estos eran los “extremistas”, los “comunistas”, etc. Los casos más graves estaban señalados por el traslado físico a espacios especiales: el exilio, el campo de concentración, la comisaría, el recinto militar, la desaparición, el despido, la privación de la nacionalidad, la muerte, la tortura, la censura, etc. Los periféricos menos graves podían sentir el alivio de seguir en sus casas envueltos siempre, por cierto, en el pesado aroma del corvo o el helicóptero. La periferia de castigados era más numerosa que el centro de los elegidos, pero parecía al revés. Los inadecuados llevaban una existencia derrotada, avergonzada, en general se les tenía lástima aunque nadie olvidaba su peligrosidad latente. Del mismo modo que quienes no logran instalarse en la sexualidad matrimonial establecida viven sus prácticas sexuales como derrotas periféricas, como pecado,  delito, error ontológico: se pasa de algún hecho (se masturba —- lleva barba) al diagnóstico esencialista (un onanista —- un extremista). Con todo, la periferia perversa aparece como creativa frente a la rigidez y monotonía de las posturas oficiales…… subsiste muchas veces, hasta en el más inhumano de los escenarios, una naturalidad de sentido común que huye de las formulaciones y resiste de modo diríamos campesino o juguetón al bando y a la sentencia _____________dibujo de Primaticcio

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