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pubertad, trastorno, perversión, impotencia definitiva, religión y deporte

Posted in continencia, lecturas, sexólogos by jgtejeda on julio 2, 2009

Erosflaut

Del doctor GASTON LYON (1930)____________En el niño el tránsito de la infancia a la pubertad no está marcado por un hecho brutal y preciso como la menstruación; salvo ciertas modificaciones físicas bien conocidas, lo que caracteriza la pubertad masculina es sobre todo un fenómeno psíquico: el despertar del instinto sexual. Este instinto, que no puede recibir satisfacciones inmediatas en el momento de su aparición, es para el joven ocasión de profundos trastornos del psiquismo, que se revelan en la elección de las lecturas, la tendencia a la absorción, la busca de la compañía de muchachas y mujeres.

Siempre hay que temer la perversión de este instinto, es decir, la práctica de vicios solitarios, perjudiciales a la salud; y que, cuando se perpetúan (como ocurre en los niños en potencia de herencia nerviosa) pueden determinar trastornos graves y hasta conducir a la impotencia definitiva. La madre no es la más indicada para dar a su hijo los consejos necesarios, pues su pudor rechaza esta delicada tarea. Es, pues, el padre solo el que tiene el deber de poner en guardia a su hijo contra los peligros que ofrece la práctica del onanismo. Se ha escrito muchas y repetidas veces que la enseñanza moral y las prácticas religiosas son para el joven un preservativo contra los impulsos sexuales. Sin negar la influencia de la moral y de la religión, séanos permitido hacer constar que a menudo el temperamento es más fuerte. Son muy raros los muchachos a quienes pueden aplicarse estos versos, tantas veces citados:

Vió a la voluptuosidad que le tendía la mano
y siguió la virtud que le pareció más bella.

Más vale, en suma: contar con la influencia de la la cultura física tomada en su acepción más amplia, así como con la influencia educativa paterna. La vida al aire libre y la práctica de los deportes permiten al muchacho gastar el exceso de sus fuerzas y determinan en él una fatiga sana que lo aparta de las preocupaciones sexuales. Conviene sin duda no exagerar el valor de este derivativo y no considerarlo como absoluto, pero por eso deja de constituir un freno poderoso.
(Dr. Gaston Lyon. El libro de las madres. Gustavo Gili, Barcelona 1932) ______imagen, vaso griego con figura de Eros tocando la flauta.

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